Si eres un fanático de las aventuras entre indios y vaqueros, imagina lo que disfrutarías viviendo unos días en un poblado del Lejano Oeste. Disneyland® Paris te ofrece esta oportunidad en el hotel Cheyenne, un alojamiento donde la aventura continúa incluso después de ponerse el sol.
El hotel Cheyenne se encuentra distribuido en un total de 14 edificios con fachadas pintadas en diferentes colores, al más puro estilo del Oeste americano. No tardarás en reconocer entre ellos la oficina del sheriff, el saloon o el banco, y para que no te pierdas, cada uno está señalado con nombres que seguramente te sonarán, como Billy “The Kid” o “Calamity” Jane.
Para empezar puedes pasar por su tienda y proveerte de todo lo necesario para meterte en ambiente; placa y sombrero en mano, estarás preparado para ser el sheriff del lugar. Al entrar en tu habitación, descubrirás que también ésta ha sido decorada con todos los detalles propios del Salvaje Oeste, desde herraduras a botas vaqueras, y literas opcionales para que los niños se lo pasen en grande.
A la hora de comer no dejes de pasar por el Chuck Wagon Café, decorado como un auténtico rancho y con un bufé libre donde podrás cargar toda la energía gastada durante el día en las atracciones. Por último, para poner fin a una jornada inolvidable nada mejor que acudir a la cita en el Red Garter Saloon, donde la música country es la gran protagonista. Mientras tú disfrutas, tus niños estarán de lo más entretenidos en las zonas de juegos o aprendiendo a montar en pony, siempre bajo el cuidado del staff del hotel.
¿Quieres más? Las sorpresas en el hotel Cheyenne son constantes y diarias. No te sorprendas si al salir de tu habitación te encuentras con un espectáculo en vivo o una pelea entre indios y vaqueros, ¡te sentirás como en una película!
El hotel Cheyenne se encuentra a tan solo 20 minutos a pie de la entrada a los Parques, y a mucho menos si optáis por tomar el servicio de autobús gratuito. Por supuesto, también dispone de parking libre de cargo para sus clientes, pero recuerda que es solo para coches, ¡los caballos quedan fuera!