
Ha recorrido gran parte del planeta escribiendo, fotografiando y contando de viva voz sus aventuras. Hoy el viajero Jordi Canal Soler nos habla de las experiencias y lecturas que más le han influido. Si queréis conocer más de él, su libro Viaje al blanco, está a punto de publicarse.
Creo que todos los medios son buenos para transmitir la emoción de un gran viaje: las sensaciones vividas, los rincones descubiertos o las experiencias que nos han transformado. Lo bueno de cada uno de los medios (escritura, fotografía y radio) es que llegan a un público distinto. Hay cosas que las fotografías no pueden captar (como los olores y sonidos), o lugares que estas describen mejor que toda una página de texto, y situaciones que se explican mejor de viva voz. Por ello creo que lo mejor es la combinación de las tres vías.
Por supuesto. Mi pasión por el viaje tiene dos orígenes. Por un lado empezó con mi familia, cuando era pequeño. Teníamos una autocaravana y cada verano íbamos por Europa de viaje. Así llegamos hasta el Cabo Norte en Noruega descubriendo la mayoría de los países del continente.
Por otro lado están las lecturas. A través de las páginas de Julio Verne, Jack London, Conan Doyle, Hanns Radau,… fue creándose en mi interior una necesidad por ver todos esos lugares exóticos y fascinantes que describían esas novelas. Al final, gran parte de mis viajes han buscado esos lugares ya descritos para poder ver con mis propios ojos lo que me había imaginado a través de las lecturas de pequeño.
Sin duda la mayor aventura en la que he participado ha sido la del Último Grado al Polo Norte. Recorrimos, junto a tres compañeros más, los 111 kilómetros que separan el grado 89º del mismo Polo Norte (en el grado 90N). Fueron diez días esquiando por el hielo del Océano Ártico arrastrando trineos con todo lo que necesitaríamos (tienda, ropa, combustible, comida, sacos de dormir…). Llegamos a temperaturas de hasta cuarenta grados bajo cero… Una auténtica aventura.
Justamente fue durante esta expedición al Polo Norte. Como escritor de viajes, tengo la costumbre de anotarlo todo en una libreta de apuntes, y en esas condiciones climáticas seguí haciéndolo (tuve que cambiar el bolígrafo congelado por un lápiz, pero seguí escribiendo). Cuando ya llevaba unos minutos garabateando letras sin los guantes gruesos noté que no tenía sensibilidad en la mano izquierda. Se me había congelado la mano. Me espanté. Creí que me la tendrían que amputar… Luego me dijeron que empezara a dar palmadas fuertes y después de unos cuarenta palmazos empecé a recuperar la sensibilidad. Ese día ya no escribí más hasta que montamos la tienda…
Por supuesto, hay muchas revistas en las que me gustaría poder publicar. Como referente de viajes está sin duda National Geographic Magazine. Publicar ahí es muy difícil, pero uno tiene que soñar en grande, y de momento he podido publicar en National Geographic Viajes y National Gegraphic Historia, sus hermanas pequeñas en España, cosa que ya ha sido una inmensa satisfacción para mí.
Ahora mismo estoy leyendo Voy, de Gabi Martínez, un experimento del periodista entre el libro de viajes y la autobiografía ficcionada. Muy recomendable.
Recomendaría leer alguno de los artículos largos que me han publicado en los libros Mambo Poa. Estos son la recopilación de los relatos finalistas en el concurso anual Mikel Essery de narrativa de viaje y he tenido la suerte de que me han publicado en cuatro ocasiones: Bajo el peso de la Historia (Egipto), Regreso al Paraíso Perdido (Hawaii), Una verdadera boda africana (Mali) y Tánger (Marruecos).
Además, está a punto de salir publicado mi primer libro: VIAJE AL BLANCO. Último Grado al Polo Norte (Editorial UOC, Colección Cuadernos Livingstone). Ahí se encuentra la anécdota de la mano y muchas más de mi aventura polar.
En cualquier rincón del planeta existe algo interesante que ver, que descubrir, que explorar. Solo hace falta conocer qué es e ir a verlo con ojos despiertos, esperando ser sorprendidos. La gran diversidad del mundo (en cultura, paisajes, lenguas, religiones,…) hace que, si viajamos con una mentalidad abierta, nos vamos a enriquecer siempre de nuestras experiencias y de lo que nos encontremos en nuestros viajes. Así que el mundo entero es un destino por explorar…